cierre

Cerrar con gratitud

A lo largo de la vida vamos pasando por épocas en donde toca despedirnos de personas, espacios, momentos que han sido importantes para nosotras. A medida que vamos avanzando, transitamos diferentes etapas y vamos concluyendo y comenzando nuevos ciclos. Todos estos procesos precisan un buen cierre. 

Hace una semana, en el Instituto Galene Vizcaya cerramos un ciclo. El sentimiento de tranquilidad que nos ha quedado, es lo que nos inspira a escribir esta entrada y compartir con vosotros lo que es y puede ser un buen cierre de ciclo

Amaia, que como todos sabéis es Co-directora del Instituto Galene Vizcaya, ha desplazado su consulta durante un periodo de tiempo a Guernika.

¡Amaia volverá! No se marcha para siempre… pero entonces

¿Por qué nos hemos despedido?

¿De qué nos hemos despedido?

¿Qué hemos cerrado? 

Hemos cerrado un ciclo.

Nos hemos despedido de este momento porque cuando Amaia vuelva, seremos personas distintas, en periodos distintos de nuestra vida. Y entonces será momento de reencontrarnos, reconectar y comenzar un nuevo ciclo.

A lo largo de nuestra formación y de nuestro proceso terapéutico, hemos realizado y acompañado en muchos duelos, despedidas y cierres. Conocemos la importancia de hacer un buen cierre para poder quedarnos tranquilas y con un sentimiento de paz interior como el que tenemos ahora.

Una vez que sabemos que un ciclo se va a terminar o que se ha terminado, podemos contactar con diferentes emociones y la expresión de las mismas es fundamental para un buen cierre de ciclo. 

Al principio podemos contactar con la rabia.

Las cosas en nuestro mundo van a cambiar con este cierre de ciclo. Podemos sentir rabia de los ajustes que tendremos que hacer, las cosas nuevas que tendremos que aprender. Todo lo que implica para nosotros un cambio, que en un principio puede que esperáramos o no.

Podemos contactar con la tristeza.

Si alguna persona se marcha y no podremos estar con él o ella todos los días. Si siento que perderé algo que para mí es valioso e importante. Si creo que puedo estar más solo o sola que antes.

Podemos sentir miedo.

No siempre sabemos qué pasará en las nuevas etapas. Qué tan complicado puede ser el nuevo camino. Con qué obstáculos nos podemos cruzar y si podremos con ello solos o solas o no.

Finalmente podemos sentir alegría y aceptación.

Al comprender que con el cierre de este ciclo también vienen cosas buenas. Abrimos la puerta a nuevas oportunidades y nos permitimos conectar con la ilusión de la vida.

El proceso de cada persona, de cada cierre es único. Puede requerir un objeto simbólico, algún ritual de despedida que tenga sentido para él o ella, alguna forma de expresarse que le ayude a despedirse y cerrar a su manera. Sin juzgar, observamos, sentimos y procesamos cada una de mas emociones que surgen hasta que estemos listos para dar las gracias y decir adiós. 

El dar voz a TODO lo que nos pasa, a los reclamos, a las alegrías, a los miedos, a la rabia, a la tristeza es lo que permite que cerremos con un sentimiento de gratitud y podamos conectarnos con nuestra paz interior. En cada momento podemos escuchar y pedir lo que vamos necesitando, Respetamos el ritmo y el tiempo que se necesita para cerrar.

Cuando nos comprometernos con el cierre de corazón y nos escuchamos de verdad, el resultado es una sensación de gratitud sincera y poder seguir nuestro camino sin ataduras y en libertad.

Publicado en Visión de Amaia y Marina y etiquetado , , .

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