Disfrutar sin prisa

Una propuesta para ir a nuestro ritmo.

Leyendo el artículo ¨Vivimos muy deprisa¨ de Juan Carlos López, publicado en Bonding en el mes de mayo 2017. Nos dimos cuenta de que queríamos compartir con vosotros esta reflexión para que probemos dejar de lado las prisas en estas vacaciones.

Encontramos dentro de nosotras la necesidad de hacer siempre más. De levantarnos más pronto, de ver una mayor cantidad de pacientes, de correr más kilómetros, de más… Y poco a poco se nos va ¨acabando el tiempo¨. 

Hemos pasado momentos hablando de nuestro ¨Date prisa¨ un mandato que se creó en nuestro subconsciente desde que éramos pequeñas y que nos hace sentir que vamos despacio. Nos preguntamos si lo que estamos haciendo es suficiente, si de aquello que hemos conseguido, podríamos haber conseguido mucho más. Y aunque nuestros cuerpos y nuestros corazones nos indiquen que no damos para más, seguimos…

Forzarnos a ir más de prisa, nos impide a veces parar. Y nosotras preguntamos: 

¿Qué pasa si paro? 

Las respuestas son muchas y muy diversas. 

A veces podemos evitar parar para no sentir. A veces podemos evitar parar pues nos ayuda a creer que así conseguiremos lo que nos proponemos. A veces podemos creer que parar no tiene sentido o que tiene alguna consecuencia negativa. Cada persona tiene su respuesta y lo que sea que cada uno conteste está bien. La creencia tiene base en su experiencia y  ha servido para llegar hasta donde hoy está. 

Sin juicio, simplemente observando, podemos comprender el porqué vamos de prisa, el porqué no paramos. Y con esa consciencia podremos tomar decisiones diferentes, siempre respetando nuestro propio ritmo.

Tómate el tiempo que necesites para observarte. Mira lo que necesitarías para poder soltar aquello que cargas, para poder PARAR y DISFRUTAR. Y mira si puedes dártelo a ti mismo, a ti misma o necesitarías acompañamiento para hacerlo.

Esperamos que sea lo que sea que necesites, puedas identificarlo, dártelo o pedirlo, de manera que estas vacaciones podamos cada uno y cada una, por ejemplo: 

  • Aumentar el tiempo que separamos para cocinar, disfrutar de la comida y saborearla.
  • Darnos más horas de reuniones entre amigos y familia. 
  • Pasar más momentos tranquilos entre cariño, risas y una charla que nutra nuestros corazones.
  • Dar paseos lentos, sin preocuparnos por lo que viene después.
  • Disfrutar del placer de abrir los ojos por la mañana y respirar.

Cada día, tenemos el poder de tomar una gran decisión:

Salir y pasar el día corriendo con prisa 

o Ir a nuestro ritmo, parar, relajarnos y disfrutar.

Sin juicio, simplemente observando, podemos comprender el porqué vamos de prisa, el porqué no paramos. Y con esa consciencia podremos tomar decisiones diferentes, siempre respetando nuestro propio ritmo.  

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